¡Vivan los piolines!

No salgo de mi asombro. He tenido que ver varias veces el vídeo del presidente del Gobierno llamando “Piolines” a los Guardias Civiles y Policías Nacionales antes de convencerme de que esto había ocurrido.

Pero no se crean que es un vídeo trucado o un “robado” de una conversación informal. Sino que Sánchez se ha referido de esta manera despectiva a nuestros servidores públicos en la sesión plenaria del Congreso de los Diputados del pasado 18 de mayo. Si no me creen, acudan al diario de sesiones donde quedará recogida esta infamia para la posteridad.

Ese es el respeto que tiene nuestro presidente del Gobierno hacia quienes se jugaron el tipo para defender nuestro estado de derecho y el orden constitucional. Una infamia, reitero.

Porque esta peyorativa manera de referirse a la Guardia Civil y la Policía Nacional fue popularizada por los independentistas en Cataluña en el año 2017 para referirse a los agentes enviados para mantener el orden durante el “procés” y su golpe de estado fallido.

Les refresco la memoria: en octubre de aquel año se produjo una intentona secesionista por parte del independentismo catalán, lo que puso en marcha como respuesta por parte de los cuerpos de seguridad del Estado la “Operación Copérnico”.

En ese contexto, más de 12.000 Policías y Guardias Civiles fueron desplazados a Cataluña, también desde La Rioja. Muchos de ellos se alojaron en un buque de crucero amarrado en el puerto de Barcelona que lucía en su casco una imagen del dibujo animado (Piolín). Seguro que lo recuerdan, fue como quien dice hace 4 días, por mucho que a estas alturas Sánchez ya haya indultado a los responsables del golpe a la democracia. Otra infamia que pesará sobre la consciencia del presidente del Gobierno.

Pues bien, el hecho de que Sánchez haya empleado semejante denominación despreciativa para referirse a Guardias Civiles y Policías Nacionales no sólo ha provocado la airada respuesta de la oposición, sino también la indignación entre mandos, tropa y agentes de estos cuerpos de seguridad del Estado. Indignación a la que me uno no sólo como representante público sino también como ciudadano.

Es indigno y completamente intolerable que el presidente del Gobierno hable así de unos funcionarios que, aquel fatídico otoño, se comportaron como verdaderos héroes ante los disturbios de orden público y las agresiones violentas alentadas desde el nacionalismo al que ahora se encuentra asociado el propio presidente. Permítanme que afirme que esto último es otra infamia en su haber.

Y es que en uno sólo de los camarotes de aquel buque se podía encontrar más decencia y dignidad que en el conjunto del actual gobierno de la Nación, infamemente sanchista.

Es una canallada, incluso para un presidente del gobierno como Sánchez, haberse expresado de esta forma en sede parlamentaria para referirse a aquellos que, en todo caso, merecen nuestra admiración y respeto.

Pero esto parece importarle poco a Pedro Sánchez. Mientras el presidente siga encontrando a servidores públicos a los que insultar o cesar (como a Diego Pérez de los Cobos, Manuel Sánchez Corbí, Margarita Mariscal de Gante, Edmundo Bal o Paz Esteban recientemente) sus socios golpistas le seguirán apoyando.

Este gobierno ha traspasado tantas líneas éticas como nunca antes se había visto en este país. Y eso sin hacer referencia a los numerosos traslados de presos etarras al País Vasco, 112 de ellos con delitos de sangre, así como excarcelaciones. Mientras, casi 400 asesinatos de ETA siguen sin resolver y la organización terrorista no colabora en su esclarecimiento. Pero, eso sí, su heredero político (BILDU) se ha convertido en socio preferente del gobierno de España. Esta es con seguridad la mayor infamia de Sánchez.

Infamia, por cierto, de la que nuestra Comunidad no está ausente. Sepa el lector que a lo largo de esta legislatura yo mismo he defendido en el Parlamento de La Rioja ocho iniciativas distintas para reconocer a las víctimas del terrorismo y pedir verdad, memoria, dignidad y justicia para todas ellas. Las ocho veces el partido socialista riojano ha votado en contra, siempre dispuesto a complacer a su presidente.

No sé si lo próximo será escuchar a Sánchez hablar de maquetos, txakurras o cipayos. Pero si nuestros Policías y Guardias Civiles ahora resulta que son “Piolines”, ¡Vivan los Piolines!